No hay nada peor que una decisión no tomada. En eso
coinciden muchos de los grandes líderes de hoy, conscientes de la parálisis, la
lentitud, los costos y el estancamiento en el aprendizaje que ocasiona no dar
el paso.

Y es que, en un mundo que avanza a toda velocidad se
requieren decisiones ágiles, oportunas y arriesgadas. El problema para algunos
es que a veces tardan en tomarse o, simplemente, nunca se dan y el universo o
los demás terminan tomándolas en su lugar.

Te has preguntado ¿qué limita tu toma decisiones? ¿Has visto
cómo los demás toman decisiones que te corresponden a ti? ¿Tus dudas le han
ganado partidas a las oportunidades?

Son varios factores que pueden estar limitando tus
decisiones hoy: el perfeccionismo, el temor al error y a sus consecuencias, el
no querer asumir la responsabilidad de haber tomado esa decisión, el no poder
controlarlo todo y el no estar dispuesto a dejarnos sorprender en el camino.

Hay decisiones que nos pueden señalar otros aspectos o
puntos finales que no habíamos contemplado. A esos hay que darles la bienvenida
sin juzgarlos y encontrar su grandeza. ¡A lo mejor en ese camino hallarás
felicidad!

Debemos mirar la toma de decisiones como un acto de
liberación. Al decidir se resuelven dudas y se generan de nuevas alternativas
para madurar nuestras perspectivas y nuestros conocimientos.

Entonces, te preguntarás, ¿cómo tomar buenas decisiones? A
continuación te doy algunas ideas:

1. Identifica las variables, los puntos clave de aseguramiento,
los puntos no negociables en una decisión y revisa si tienes toda la
información que requieres.

2. Identifica esas alternativas con las que corres el menor riesgo
posible y cuáles serían sus consecuencias.

3. Identifica las alternativas mas arriesgadas y cuales
serían las consecuencias.

4. Pregúntate si existe otra alternativa que no hayas
contemplado. Incluye en este punto la consulta con algún experto o colega
descontaminado de la situación.

5. ¿Es una decisión individual o compartida? Información imporante
para determinar la calidad de la decisión y su ejecución.

Ahora actúa y avanza, siempre dispuesto a aprender y a
desarrollar tu liderazgo.

¡Activa tu potencial!