Si bien el derecho a la libre expresión es uno de
los derechos fundamentales del ser humano, 
he visto como terapeuta que
este es uno de los menos ejercidos.

La libertad de elegir se
nos ha dado como seres de consciencia, pero el hecho de pertenecer a una
cultura y a una familia genera estructuras que permiten o no la adaptación a la
vida. Por eso, 
asumir el derecho
a la libertad de expresión es el primer regalo que debemos darnos para empezar
a amarnos a nosotros mismos. Un ser que no se ama y no se acepta ¿que tanta
libertad de expresión puede asumir?

¿Cuántos de nuestros comportamientos están en
función de agradar a otros, de obtener un resultado o de mantener “la fiesta en
paz”?

No quero decir con esto que la libertad
tiene que ver con andar por la vida haciendo y diciendo todo lo que se ocurre, sin ningún filtro. ¡No! 
Me refiero a tomarnos la libertad de
ver conscientemente cuáles son los filtros que usamos para expresarnos en el
mundo. ¿Cuáles son? ¿Qué tan liberadores y potenciadores de tus talentos terminan siendo? 

Cuando observo una alma libre, usualmente
la veo asociada a estos comportamientos:

1. Es una persona original en sus expresiones.

En otras palabras, no está tratando de
imitar a otros así sean maestros muy iluminados. Sus comportamientos obedecen
a un estilo genuino que no necesita ni agredir, ni pasar por encima de otros
para ser visto.

2. Sus
comportamientos, pensamientos y expresiones están libres de culpa y no buscan la aprobación de otros.

Viven con sus propias convicciones y con la claridad
de que son seres en aprendizaje. Por lo cual, sus verdades o interpretaciones
de la realidad pueden modificarse a medida en que sus aprendizajes y experiencias
de vida se amplían.

3. Eligen
estilos de vida y lenguajes donde no promueven el apego como forma de felicidad.

Esto no quiere decir que no aman y que no tienen relaciones amorosas en su cotidianidad; solo que construyen sus relaciones privilegiando las formas de amor en libertad
y respetando la individualidad de los seres que aman, incluso de hijos o
personas que dependen de ellos.

4. No son
manipulables por el miedo o trabajan en la superación de sus miedos una vez los
descubren.

Un persona con miedos difícilmente se siente feliz, y las almas
libres caminan con certeza en la expansión de su propia libertad y felicidad. Para ello, en vez de protegerse de sus miedos, los enfrentan.

5. Tiene claro aquello por lo que quiere luchar en la vida y enfoca
sus esfuerzos en cumplir su misión.

Las almas libres
buscan mas allá del deber ser social o familiar que siempre han escuchado, y
eligen escuchar su voz interna, escuchar esos impulsos que permiten que su
manifestación de vida transcienda mas allá. Son personas que dejan una huella
en el mundo.

¿Tienes un alma libre? 

#ActivaTuPotencial