Enero es el mes de los inicios y,
más importante aún, de las intenciones. 

Con ellas buscas proyectarte en
diferentes aspectos de tu vida, planteando unas metas con las que piensas que finalizarías
el año lleno de satisfacciones y orgulloso de tu propia realización.

Intenciones hay de varios tipos. Las que tienen que ver con metas
profesionales, y hay otras con logros internos que te conducirán a la
satisfacción y a la felicidad personal. 

Con seguridad, tu lista de propósitos
para 2017 los incluye a ambos y, si hiciste el mapa de sueños que te dejé en otra entrada de mi blog, ya tienes todo listo para comenzar. O, al menos, eso sientes.

Sin embargo, al ver su lista de intenciones, muchos me han hecho la
pregunta: ¿cómo lograr que los propósitos planteados en este inicio de año no
se queden solo en intenciones?

A continuación, te doy unas claves para que tus intenciones
no se queden allí y pasen a la acción.

1. 
Todas tus metas materiales y prácticas requieren
estar conectadas con un aspecto de la realización del ser.

¿Quieres un carro? Examina con detenimiento
tu propósito: ¿lo quieres solamente para satisfacer el ego o para mostrarle a
tus amigos la marca y el modelo? ¿O corresponde a generar una condición de vida
más saludable, donde tengas más tiempo para la familia, donde vas a administrar
tu tiempo de manera diferente para tener tiempo para ti? Debes conectar el
logro material con la realización de un logro personal asociado a tu misión de
vida.

2. 
Cuando, por lo contrario, la meta tiene que ver
con la realización del ser, identifica cuáles son los aspectos materiales o
prácticos que hay que ejecutar para llegar a la meta. 

Por ejemplo: quieres
sentirte más segura de ti misma. Es el momento entonces de volver tangible la estrategia: enumera cuáles serían los escenarios donde
necesitas sentirte más segura e identifica las acciones puntuales que debes
hacer para lograrlo.

3. 
Haz el ejercicio de visualizarte con el propósito
cumplido un año adelante. 

Identifica las sensaciones de alegría, de
satisfacción, mira cómo te sentirías con ese logro realizado y los efectos que
tiene en tu vida.

4. 
Imagina los resultados. 

Identifica qué cosas comienzan
a suceder en tu vida como consecuencia de haber alcanzado tu meta. Y, si los
sentimientos de haberlo logrado y los resultados son suficientemente inspiradores,
estás lista para ir a la acción.

5. 
Realiza una lista de las acciones a emprender
para cumplir tu meta.

6. 
Inicia por las acciones más sencillas, cercanas
y de fácil realización, y luego vas implementando las siguientes.

7. 
Cada vez que tu ánimo decaiga, vuelve a visualizar lo que quieres alcanzar. 

Después de hacerlo, utiliza un decreto de poder mientras lo visualizas.
Repite, por ejemplo: “Mi poder está en todas partes, no conoce otro camino más
que la libertad” o “estoy en el camino correcto, estoy en el sendero del
triunfo”.

¿Estás listo para llevar tus intenciones a la acción?

¡Activa tu potencial!