Es una interesante reflexión cuando recorremos el camino de la autoconsciencia, preguntarnos cómo podemos crecer en 2018. 

Esto no implica que lo sucedido en el 2017 no haya terminado bien. Simplemente, esa es la actitud de un ser humano consciente, en la búsqueda cotidiana de ser un mejor canal para que sus potenciales brillen más y mejor.

La búsqueda de la perfección puede obsesionarnos y convertirnos en neuróticos y tiranos, primero con nosotros mismos y luego con las personas que nos rodean. Este proceso en el que la mente nos cuestiona todo lo que hacemos puede llevarnos a momentos de parálisis y pérdida de la libertad para actuar.

Sin embargo una mente consciente, abierta a servir mejor, encuentra en cada experiencia de la vida un propósito que trasciende en aprendizajes para continuar ampliando posibilidades que liberan y dan paz. 

Por eso, hoy quiero invitarte a reflexionar con amor y sin juicios. Más bien, en un actitud de aceptación y gratitud por lo vivido durante el 2017, donde puedas reconocer en las experiencias vividas lecciones de vida que amplíen posibilidades de crecer y sentirte aun mas dueño de ti durante 2018.

Para construir estos aprendizajes que integraras en este nuevo año, quiero invitarte a continuar con la reflexión que hicimos la semana pasada en el blog, pues aprendemos de las experiencias gratas, de las difíciles y de las personas que nos rodean. 

Todo lo sucedido el año anterior fue necesario para que hoy estés donde estas, y el primer paso para avanzar, en caso de que el lugar donde estés no sea agradable, es comprender para qué sucedió lo que sucedió y que cosas retaron en ti estas experiencias. 

Si hoy te encuentras en un momento agradable de tu vida, es igual. La vida continúa su movimiento y es importante reconocer cuales son los siguientes pasos para que estos momentos gratos no se esfumen entre tus manos, sino que los integres en la comprensión de que en la vida eres la obra y eres el escultor, el creador y lo creado. 

Este discurrir mágico, amoroso y cargado de humildad para recibir cada experiencia y cada ser humano con ella, también te hace responsable de lo que eres capaz de generar en tu mundo.

 A la luz de esta reflexión quiero invitarte a retomar nuevamente los cuatro puntos de reflexión usados para el cierre del 2017:

–  Enumera las experiencias más significativas durante el 2017.

– Ahora identifica los tres momentos más difíciles vividos durante el 2017.

– Continua con los tres momentos de mayor felicidad y goce vividos en 2017.

– Finalmente, identifica las personas con las que hiciste vínculos más importantes durante el 2017.

Una vez identificados, te sugiero escribir en cada uno de los puntos cuál fue tu aprendizaje, ya sea de las personas o de los momentos del año pasado. Si en algún punto se te de dificulta identificar el aprendizaje, puedes preguntarte por la capacidad o habilidad que te retó determinada situación o las nuevas características descubiertas en ti a partir de dicha experiencia o del encuentro con otra persona.

Una vez tengas tus cuatro respuestas, visualiza qué puedes hacer diferente durante este año que inicias, llevando en tu equipaje los aprendizajes mencionados. ¿Cómo puedes utilizar en tu vida práctica estas experiencias? Y por qué no, ¿qué nuevas actividades o acciones vas a implementar para asegurarte de aprovechar al máximo lo aprendido durante el 2017?

Recuerda: eres la obra y el creador. Visualiza, crea un propósito, genera rutas nuevas creativas e inteligentes, pero vive con el corazón abierto y tu mente atenta a los nuevos y grandiosos aprendizajes. 

En 2018 habrá una aventura cada día, una aventura que vale el goce de despertar cada día para vivirla.

¡Namaste!