No es el entorno el que te quita la energía. Eres tú el que
permite al entorno y a las personas a tu alrededor que te roben la vitalidad
que necesitas todos los días para desempeñar tus actividades.

A todos nos ha pasado: sentimos al final del día que fue una
jornada improductiva y que no hicimos lo suficiente, resultan nuevas tareas y
sentimos que no queremos saber nada de ellas y caminamos por una vida sin
sentido porque, simplemente, no tenemos ganas de más.

Te invito a que te detengas un momento y te preguntes ¿en
qué momento del día estás entregando tu energía? ¿Qué es lo que hace que
llegues a tu casa más agotado de lo normal? ¿Qué sentimiento o emoción hace que
te despiertes cansado a pesar de haber dormido más de 7 horas?

Esos, sin duda, son síntomas de que hay factores que te
están restando energía sin darte cuenta. Pero, ¿cuál es la razón? 

Aquí te dejo
10 ladrones de energía que suelen pasar desapercibidos.

1. Llevas malos hábitos alimenticios y de autocuidado.

¡Ojo
con lo que consumes! Puede ser que te estés alimentando solamente para calmar
el hambre, y que no estés siendo consciente de consumir los alimentos que te
nutren o te dan energía.

2. Tienes gente negativa a tu alrededor.

Mira con quienes
te relacionas en el día a día. Las personas que se quejan por todo, que suelen
verse como víctimas y se alejan de cualquier responsabilidad contagian su
negativismo a quienes tienen cerca. ¡Evítalos!

3. Estás procastinando.

Cuando tu mente sabe que
tiene algo pendiente, hace que dicha tarea entre y salga de tu cabeza todo el
tiempo. Si no generas una solución definitiva, resultarás más agotado.

4. No sabes decir no.

Sabes que no puedes cumplir
determinada tarea, que no puedes comprometerte y, aunque sabes que incumplirás,
crees que con decir sí quedarás muy bien. Sin embargo, la carga de compromisos
genera un peso y un desgaste que se agrava cuando sabes que no lo lograrás. Una
de las consecuencias es que despertarás quejas de las personas a las que les
estás incumpliendo.

5. Estás durmiendo mal.

Tu cama, tu almohada y la posición para dormir cuenta.
Verifica que no tengas aparatos electrónicos cerca y la cantidad de tiempo que
dedicas a dormir.

6. Estás ocupado en asuntos que a otros les
corresponde resolver. 

Debes centrar la energía en cosas que depende de ti, en
asuntos que puedes controlar.

7. Tienes afán porque las cosas sucedan.

No estás
dando la pausa necesaria para contemplar los pasos de un proceso. Todo tiene su
tiempo y este pocas veces corre a la velocidad que deseamos.

8. Recargas tu agenda.

Crees que mientras más cosas
tengas en la agenda, más efectiva eres, una creencia totalmente falsa. Saca
tiempo para ti, aprende a desconectarte. Lee aquí 6 formas maravillosas para
desconectarte.

9. Estás volviendo sobre los mismos pensamientos. 

Vas
y vuelves sobre el mismo problema o situación y no le das solución.

10. Vives tu día pensando cómo superar al otro. 

La
competencia te saca de tu verdadero foco y te deja exahusto. ¡No te compares!