Todos los seres humanos tenemos
actitudes defensivas que están en función de cuidar la imagen que queremos proyectar profesionalmente. Estas se hacen evidentes para las otras personas mientras, para nosotros, se vuelven la variable oculta que nos deja en evidencia frente al
mundo. El agravante es que creemos que la imagen profesional sigue estando impecable.

Es importante que te cuestiones
si alguna de estas conductas defensivas están presentes en tu día a día profesional porque, sin
darte cuenta, puedes estar afectando el clima laboral, el ambiente de tu equipo
y, a la larga, tu evaluación de desempeño profesional.

1. 
No admitir los errores. 

Encuentras siempre una
justificación en argumentos tan profesionales y de conocimiento, tan
específicos de tu disciplina, que al presentarlos terminan siendo los demás quienes se equivocaron. 

2. 
Siempre mostrarse sobrecargado de trabajo como
imagen de profesionalismo. 

Pretendes mostrar una imagen de ser muy
profesional y, en el fondo, la imagen que das es de no saber administrar tu
tiempo. Se muestra siempre acosado en su agenda, llega tarde a las reuniones.

3. 
Comportarse como una víctima. 

Todos los desaciertos,
todo lo malo de la organización te toca es a ti. Piensas que los
problemas a tu alrededor son producto de otros. Te la pasas mostrando cómo tus habilidades no pueden cambiar la situación y que hasta que el mundo no
cambie, tus fortalezas no se van a ver. 

4. 
Creer que soltar la información es soltar el
poder. 

Entregas a tu equipo la información estrictamente necesaria. Terminas aislado en una burbuja pensando que eres muy poderoso porque tienes información.
No aportas al desarrollo del equipo ni aprendes del conocimiento que el equipo
tiene.

5. 
No confiar en el propio conocimiento. 

Prefieres estar encerrado en la burbuja. No muestra tus logros. Aún teniendo la
información, te la tienen que sacar porque no te atreves a contarla, no miras a
los ojos.

6. Respuestas agresivas y desobligantes como estilo de
comportamiento permanente.

La mayoría de tus respuestas son como si el mundo te estuviera agrediendo, lo que ocasiona distanciamiento y problemas de
comunicación en la compañía.