¿Qué Navidad quieres vivir?

Empieza la época de reflexión alrededor de las
diferentes tradiciones culturales, los encuentros familiares y la entrega de regalos. Se
rescatan valores como la alegría, el
amor, la paz, la celebración, el perdón, la gratitud, la compasión y el respeto, que acompañan el espíritu hasta que termine la Navidad, y los buenos propósitos de cambio para el
ciclo que inicia con el nuevo año.

La navidad es una de las celebraciones
mas importantes en todo el mundo. Natividad en latín significa nacimiento, y
dentro de la tradición cristiana está asociado al nacimiento de Jesús aunque la
Biblia no da reporte de esta fecha específicamente.  Sin embargo, y de manera independiente a la
tradición que practicas, es valioso comprender que en momentos de cierre
realmente te preparas para un nacimiento: la Natividad es el nacimiento del
hombre nuevo, aquel que es capaz de nacer a través del amor.

Puedes elegir vivir estas fechas como un
año mas para compartir regalos y reencuentros familiares, quizá con un conjunto
de actividades que muchas veces dejan más agotamiento y poca satisfacción, a causa de conversaciones repetitivas o poco afortunadas. También puedes elegir adicionar a tus encuentros una
nueva consciencia de comprensión amorosa, del hombre nuevo que nace a través
del amor y se atreve a diseñar la navidad que quiere vivir; el mismo que es
capaz de ponerle a cada día una intención que le conecta con la vida y el
sentido de los encuentros, de los regalos y de saber estar en la vida que está.

Te comparto algunas ideas que te pueden
acompañar en la construcción de ese hombre nuevo.

1. 
Recuerda que has venido a la
tierra para disfrutar: disfruta aprendiendo y disfruta evolucionando. 

Te
invito a dejar tus temores y vivir el milagro de la creación que te rodea,
atrévete a mirar las bendiciones por encima de las dificultades que tengas. 
Observa qué pasa con tu
día cuando lo vives desde el disfrute, y toma nota para que tu mente mecánica no
lo olvide.

2. 
Mira con ojos nuevos y
descubre la perfección de lo que te rodea. 

Tienes en tus manos todo lo que
necesitas para aprender y crecer.  Hasta
los sucesos mas simples son coincidencias perfectas y te ofrecen un  oportunidad preciosa de mejora.

¿Que situaciones nuevas
hoy te han sorprendido? Identifica un evento cotidiano que logres verlo ahora
dentro de la perfección de tu vida.

3.  Recuerda que las personas que te rodean en
los distintos escenarios de tu vida son tus maestros. 

Todos son
compañeros de viaje en el camino de la vida, algunos vienen como bendición y te
sientes feliz a su lado, otros te incomodan y puede hacerse difícil la relación
con ellos. Sin embargo, son tus maestros porque te están invitando a tener una
nueva perspectiva, un corazón abierto y pensamiento respetuoso para abrazar la
diferencia y aprender. 
Identifica una persona
con la que encuentres alguna dificultad para interactuar y pregúntate, ¿qué
necesitas aprender de este ser humano? ¿Qué retos te genera la interacción con
esta persona?

4. 
Crea espacios de silencio y
meditación para que escuches tu voz interior, tu voz de sabiduría infinita. 

Cuida que además de tus tareas cotidianas, estas fechas de Navidad
dejen espacio para tu silencio. 
¿Hace cuánto no tomas un
respiro para ordenar tu mente? 

5.  Recuerda: tu existencia es el mejor
regalo para el mundo.

Eres único y tu presencia puede iluminar a otros, nos
solo a tus seres queridos.

Te invito a compartir con
otros aquello que, por tu experiencia, pueda servir para un vivir
mejor. Sin embargo, con el ejemplo se enseña mejor que con las palabras.
¿Qué puedes hacer para que tu seas el mejor regalo en esta navidad?

Cada día sale el sol y esa es una nueva
oportunidad de renacer, te reto a vivir esta Navidad con la consciencia de
nacer a través del amor. Esto empieza por el amor a ti mismo, luego a los otros
y, finalmente, a la vida misma.

¡Feliz natividad!


Cinco ideas para desconectarte y encontrarte a ti mismo

La ansiedad por estar conectados contrasta hoy con la
imperiosa necesidad de descansar de los aparatos electrónicos y de dejar a un
lado la vida virtual para enfocarse en la real.

Hoy estamos conectados con otros y desconectados de nosotros
mismos. Por eso es importante
desenchufarnos para conectarnos con nuestro ser interior. Recuerda que somos
fuente de energía, alegría y libertad.

La buena noticia es que no hay una única manera de desconectarse.
No tienes que sacar un año sabático ahora mismo, ser una yogui experimentada ni
ser el Dalai Lama. ¡Lo puedes hacer aquí y ahora!

¿Sabías que con 10 minutos diarios de desconexión mantendrás
una alta capacidad de respuesta emocional, vital e intelectual? Empieza tu plan
de desconexión ahora. La clave es buscar un lugar tranquilo donde puedas
concentrarte en tu respiración. 

Aquí te doy algunas ideas para desconectarte:  

1. 
Muévete. 

Baila, canta o haz ejercicio con música
que te desconecte del entorno. De esta manera centrarás tu atención en la respiración, en el aquí y
el ahora.

2. 
Medita.

Encuentra una posición cómoda, respira
profundamente. Siente la vida y aquieta la mente durante el tiempo que puedas. En mi canal de Youtube están todas las meditaciones guiadas que he grabado para ti. ¡Sale una cada semana! Suscríbete para que no te pierdas ninguna. 

3.  Consiéntete. 

Regálate un masaje; ve a un spa y dedícate a
sentir. Conecta con tu respiración y desactiva la mente. Cuando "regreses" te sentirás como nueva. Tu mente estará en silencio y podrás concentrarte más. 

4. Ten sexo. 

Trasciende el enfoque del desahogo
biológico. Entra en un tipo de sexualidad relajante, en la que expandes los sentidos, te tomas tu tiempo y te disfrutas a ti mismo tanto como al otro. 

5.  Alimenta tu alma con mensajes inspiradores (y construye los tuyos)

Busca lecturas que te
lleven hacia el pensamiento positivo. Ve películas y series con historias inspiradoras (las biografías son una buena opción), sigue redes sociales que le aporten a tu cotidianidad (las de Open Mind Advisor, por ejemplo) y construye tus propias declaraciones con frases poderosas. 

¿Tienes otra manera de desconectarte y hallar la paz interior? 

Cuéntame en los comentarios. 


Claves para lidiar con un jefe poco empático

No siempre contamos con la suerte de tener como líder a aquella
persona que admiramos, esa que nos empodera, nos inspira y de la cual tenemos su
apoyo para desarrollarnos profesionalmente.

¿Te ha pasado? Amas lo que haces y disfrutas el día a día de
tu trabajo. Sin embargo, el líder o el jefe con el que tienes que interactuar todos
los días no genera la empatía que tú quisieras.

¿Qué hacer? A continuación te doy seis claves que te ayudarán a lidiar
con un jefe poco empático.

1.  No es personal.

Entiende que sus estados emocionales y sus
estilos de comportamiento poco empáticos hacia ti y hacia el equipo no son de
índole personal. Su dificultad no es contigo. Hay una situación con la que él
también está lidiando, así que no permitas que su actitud te afecte. Intenta
ser cortés entendiendo su situación.

2. 
Respira.

Cuando te sientas sobrecargado a causa de
su actitud, sal de la oficina y busca un espacio para tomar una pausa antes de
continuar con tus tareas.

3. 
Desahógate.

Busca espacios por fuera de la oficina para
desalojar tus tensiones emocionales, de desconexión para desahogar tu malestar,
y que te permita reconocer qué estas aprendiendo con la situación y que
mantenga tu salud psíquica y emocional.

4. 
Aprende de esa situación.

Entiende que esas situaciones son grandes
maestras para la vida. En la medida en que veas la situación como un
aprendizaje, engrandeces tu capacidad personal y profesional.

5. 
Desármalo con empatía.

Crea nuevas alternativas de respuesta en la
que tú puedas ser el protagonista en ese escenario laboral y no una víctima de
la situación. Desarma la rutina de reactividad con respuestas empáticas que
desarticulen su rutina.

6. 
Evalúa tus límites.

Reconoce si esta situación te está dando
más enfermedad que aprendizaje. Cuando es así, buscar otra alternativa laboral
como camino es legítimo.

7. 
Lee las señales.

A veces la vida te señala a través de otros que el
ciclo de aprendizaje está listo abriéndote puertas sin que las estés tocando y
ofreciéndote oportunidades que no has buscado. ¡Hay que estar atento!


Los ladrones invisibles de tu energía

No es el entorno el que te quita la energía. Eres tú el que
permite al entorno y a las personas a tu alrededor que te roben la vitalidad
que necesitas todos los días para desempeñar tus actividades.

A todos nos ha pasado: sentimos al final del día que fue una
jornada improductiva y que no hicimos lo suficiente, resultan nuevas tareas y
sentimos que no queremos saber nada de ellas y caminamos por una vida sin
sentido porque, simplemente, no tenemos ganas de más.

Te invito a que te detengas un momento y te preguntes ¿en
qué momento del día estás entregando tu energía? ¿Qué es lo que hace que
llegues a tu casa más agotado de lo normal? ¿Qué sentimiento o emoción hace que
te despiertes cansado a pesar de haber dormido más de 7 horas?

Esos, sin duda, son síntomas de que hay factores que te
están restando energía sin darte cuenta. Pero, ¿cuál es la razón? 

Aquí te dejo
10 ladrones de energía que suelen pasar desapercibidos.

1. Llevas malos hábitos alimenticios y de autocuidado.

¡Ojo
con lo que consumes! Puede ser que te estés alimentando solamente para calmar
el hambre, y que no estés siendo consciente de consumir los alimentos que te
nutren o te dan energía.

2. Tienes gente negativa a tu alrededor.

Mira con quienes
te relacionas en el día a día. Las personas que se quejan por todo, que suelen
verse como víctimas y se alejan de cualquier responsabilidad contagian su
negativismo a quienes tienen cerca. ¡Evítalos!

3. Estás procastinando.

Cuando tu mente sabe que
tiene algo pendiente, hace que dicha tarea entre y salga de tu cabeza todo el
tiempo. Si no generas una solución definitiva, resultarás más agotado.

4. No sabes decir no.

Sabes que no puedes cumplir
determinada tarea, que no puedes comprometerte y, aunque sabes que incumplirás,
crees que con decir sí quedarás muy bien. Sin embargo, la carga de compromisos
genera un peso y un desgaste que se agrava cuando sabes que no lo lograrás. Una
de las consecuencias es que despertarás quejas de las personas a las que les
estás incumpliendo.

5. Estás durmiendo mal.

Tu cama, tu almohada y la posición para dormir cuenta.
Verifica que no tengas aparatos electrónicos cerca y la cantidad de tiempo que
dedicas a dormir.

6. Estás ocupado en asuntos que a otros les
corresponde resolver. 

Debes centrar la energía en cosas que depende de ti, en
asuntos que puedes controlar.

7. Tienes afán porque las cosas sucedan.

No estás
dando la pausa necesaria para contemplar los pasos de un proceso. Todo tiene su
tiempo y este pocas veces corre a la velocidad que deseamos.

8. Recargas tu agenda.

Crees que mientras más cosas
tengas en la agenda, más efectiva eres, una creencia totalmente falsa. Saca
tiempo para ti, aprende a desconectarte. Lee aquí 6 formas maravillosas para
desconectarte.

9. Estás volviendo sobre los mismos pensamientos. 

Vas
y vuelves sobre el mismo problema o situación y no le das solución.

10. Vives tu día pensando cómo superar al otro. 

La
competencia te saca de tu verdadero foco y te deja exahusto. ¡No te compares!


Cuidado con estas conductas defensivas en la empresa

Todos los seres humanos tenemos
actitudes defensivas que están en función de cuidar la imagen que queremos proyectar profesionalmente. Estas se hacen evidentes para las otras personas mientras, para nosotros, se vuelven la variable oculta que nos deja en evidencia frente al
mundo. El agravante es que creemos que la imagen profesional sigue estando impecable.

Es importante que te cuestiones
si alguna de estas conductas defensivas están presentes en tu día a día profesional porque, sin
darte cuenta, puedes estar afectando el clima laboral, el ambiente de tu equipo
y, a la larga, tu evaluación de desempeño profesional.

1. 
No admitir los errores. 

Encuentras siempre una
justificación en argumentos tan profesionales y de conocimiento, tan
específicos de tu disciplina, que al presentarlos terminan siendo los demás quienes se equivocaron. 

2. 
Siempre mostrarse sobrecargado de trabajo como
imagen de profesionalismo. 

Pretendes mostrar una imagen de ser muy
profesional y, en el fondo, la imagen que das es de no saber administrar tu
tiempo. Se muestra siempre acosado en su agenda, llega tarde a las reuniones.

3. 
Comportarse como una víctima. 

Todos los desaciertos,
todo lo malo de la organización te toca es a ti. Piensas que los
problemas a tu alrededor son producto de otros. Te la pasas mostrando cómo tus habilidades no pueden cambiar la situación y que hasta que el mundo no
cambie, tus fortalezas no se van a ver. 

4. 
Creer que soltar la información es soltar el
poder. 

Entregas a tu equipo la información estrictamente necesaria. Terminas aislado en una burbuja pensando que eres muy poderoso porque tienes información.
No aportas al desarrollo del equipo ni aprendes del conocimiento que el equipo
tiene.

5. 
No confiar en el propio conocimiento. 

Prefieres estar encerrado en la burbuja. No muestra tus logros. Aún teniendo la
información, te la tienen que sacar porque no te atreves a contarla, no miras a
los ojos.

6. Respuestas agresivas y desobligantes como estilo de
comportamiento permanente.

La mayoría de tus respuestas son como si el mundo te estuviera agrediendo, lo que ocasiona distanciamiento y problemas de
comunicación en la compañía.