Cuando
nos hacemos la pregunta sobre la vida y la práctica espiritual, una inquietud que hoy en día es
muy frecuente, puedo ver que los seres humanos somos cada vez más
conscientes de que somos trascendentes. Sin duda, nuestra búsqueda de integración con la
realidad espiritual está más presente cada día.

Hoy quiero decirte que, más allá de tus creencias religiosas, la verdadera espiritualidad
trasciende la tradición con la que fuiste educado. Sin embargo, esa tradición puede ser tu lenguaje y, por lo tanto, la puerta de entrada al mundo espiritual. 

Así las cosas, te doy algunas claves para iniciar una vida espiritual. 

1. 
Espiritualidad no es seguir una religión o
creencia. 

Ellas te aportan herramientas para llevar tus reflexiones a niveles mas elevados y
encontrar tu propio camino a la espiritualidad.

2. 
Es importante que tengas una práctica regular,
en un sitio o lugar evocador e inspirador para ti. 

Con prácticas regulares me
refiero a actividades como la meditación, el tener un grupo de oración o de reflexión o un deporte que integre una filosofía espiritual (yoga, artes marciales). Tener un lugar apropiado hace referencia a que encuentres en casa, o fuera de ella, un sitio que pueda convertirse en tu templo o en tu altar, ese espacio donde sea fácil experimentar una conexión especial y enlazarte con tus estados
meditativos. El objetivo es que tu mente y tu alma se aquieten allí para escuchar tu voz interna.

3. 
Busca un melodía que eleve tu espíritu. 

Que te lleve, más que a imágenes mentales, a sentimientos elevados y trascendentes.
Cuando encuentras tu canción, la puedes usar en cualquier momento que necesites.

4. Construye con tu experiencia una interpretación que le de sentido a lo que vives.

Dice Osho: “En la existencia no hay nadie que sea superior y nadie que sea inferior. La hoja de brizna y la gran estrella son absolutamente iguales… Pero el hombre quiere ser más que otros, quiere conquistar la naturaleza, de ahí que tenga que luchar constantemente. Toda la complejidad surge de esta lucha. La persona inocente es aquella que ha renunciado a luchar, a la que no le interesa ser más superior, a la que ya no le interesa actuar, probar que es alguien especial, la que se ha vuelto como una rosa o como una gota de rocío sobre la hoja de loto, la que se ha vuelto parte de este infinito, la que se ha fundido, se ha disuelto y se ha convertido en uno con el océano y no es más que una ola, la cual no tiene idea del “yo”.”

¡Activa tu potencial!