Muchas personas viven aferradas al pasado y, aún sin darse cuenta, creen que no recordar una situación dolorosa o actuar en la vida como si ésta nunca hubiera sucedido, es tener su pasado ya resuelto.

Sin embargo, la reconciliación con el pasado va mucho mas allá.

Es importante comprender que toda experiencia pasada que no se haya integrado de forma consciente se sigue cargando o repitiendo de muchas formas hasta que el aprendizaje se logre integrar. Este es un mecanismo de nuestra naturaleza evolutiva y no un mecanismo que podamos controlar con nuestra mente. De allí, el porqué muchas personas ven cómo cada tantos años vuelven a vivir ciclos tan similares con su trabajo o con personas parecidas.

Esas son señales de un pasado sin sanar y de que la vida, en su sabiduría infinita, nos vuelve a dar la oportunidad de aprender las veces que sea necesario.

Otras personas, en cambio, pueden estar aferradas a un pasado porque fue agradable o porque ocurrió una situación que se disfrutó mucho. Sin embargo, la vida sigue hacia delante. Hay quienes fueron exitosos en su pasado y en el presente se aferran en su gloria pasada, como si el éxito fuera lo único que buscaban en su vida.

Hay personas que se encuentran en escasez y viven como si tuvieran las comodidades que en el pasado tuvieron, sin aceptar que en el presente cuentan con otras condiciones.

Es así como reconciliarse con el pasado es fundamental para poder caminar el momento presente, utilizando en plenitud todo nuestro potencial para tener la mejor experiencia de libertad.

Algunos tips para reconciliarte con tu pasado:

Identifica qué situaciones te marcaron en el pasado.

Reconoce cuáles de ellas recuerdas con alegría y te hacen sentir orgulloso. Con estas situaciones es importante ser agradecidos e identificar tu potencial activo, así como asumir con responsabilidad el cuidado de ese talento para revelarlo en el presente.

Las experiencias que te han marcado por lo dolorosas que fueron, esas que aún recuerdas con dolor, también merecen gratitud pues fueron necesarias para tu aprendizaje. Identifica qué aprendizaje te dejaron qué talentos tuviste que activar y vive con alegría el aprendizaje que hoy tienes de ello.

Acepta la situación actual tal como es.

Reconoce que somos seres en evolución y que si la vida no cambia comenzaremos a morir. Esta aceptación nos conecta con los potenciales de vida y la curiosidad permanente de lo nuevo que está por llegar.

Mira el futuro con optimismo.

Las experiencias pasadas te han dejado ya con un aprendizaje que te permitirá superar mejor aún cualquier situación que venga. Si me abro al futuro será para celebrar y, si llega algo que pueda doler, será pasajero mientras tomemos el aprendizaje que nos trae. De esta forma estás dispuesto a aportar y a caminar hacia adelante.

Confía en tu potencial.

Disfruta de vivir la libertad de ser quien verdaderamente eres.

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