La luz de una vela o del fuego es utilizada por todas las culturas para sus rituales sagrados. En estos tiempos también se usa para fines decorativos pero, si vamos mas allá, tiene unos profundos significados que si los usamos con intención y consciencia tendrán grandes efectos en nuestra vida.

  • Una luz encendida es  símbolo de la luz divina. Se usa para evocar la presencia de Dios o de la mas alta sabiduría en nosotros. Esta misma intención pone a la persona en una conexión con sus más altos ideales de sabiduría.
  • El fuego de la vela o de una fogata simboliza también la transformación, en el fuego se funden aquellas cosas viejas o lo que es basura. Lo malo se esfuma para dar espacio a nuevas realidades, y por eso se utiliza también en los rituales de paso, donde se quema todo lo que hay que dejar atrás y se enciende otra luz para simbolizar las nuevas experiencias o la nueva forma de vida que se asume.
  • Finalmente, el fuego es visto como símbolo de poder porque todo lo que toca se consume. Los metales más duros pueden ser moldeados sometidos a fuertes temperaturas; el poder del fuego capaz de consumirlo todo, de borrarlo todo.

En esencia, tener una vela encendida representa la luz de la vida, el principio y el fin.

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