Hoy en día los trabajadores valoran tanto un buen clima laboral como su salario. Gente feliz aumenta la rentabilidad en las empresas, evita la deserción laboral y crea compromisos profundos con los objetivos de la compañía. No en vano la felicidad se está constituyendo como una de las principales ventajas competitivas de las empresas y de la economía actual.

En este sentido, es necesario que las organizaciones sean conscientes que las personas felices, aquellas que han conectado sus propósitos personales con la pasión por su trabajo, presentan niveles de desempeño más altos que, con en el tiempo, impactan la rentabilidad de los negocios.

Esto lo vemos reflejado en muchas empresas que han centrado su foco gerencial en la felicidad de su talento humano y que hoy brillan por su estilo innovador y su rápido crecimiento en el mercado.

“Tener a personas felices trabajando en su empresa marca una diferencia que no solo se refleja en números, también se hace evidente en las encuestas de climas organizacionales y en el ambiente laboral en general.”

La búsqueda del mejor clima laboral debe ser una tarea permanente, mucho más ahora que nuevas generaciones, con un sistema de valoración y prioridades diferentes, se han incorporado al mundo laboral. Son profundos meditadores respecto al sentido de sus vidas y proyección a futuro; privilegian espacios laborales que les den libertad y felicidad; multiplicando así su efectividad, capacidad innovadora y resultados financieros.

Pensar en equipos de trabajo felices requiere trascender a una conciencia y acompañamiento donde se despierta la motivación intrínseca, se superen las normas o comportamientos relacionados con el bienestar y se transite en espacios laborales inspiradores y con tanto valor que lo natural sea el compromiso a dar lo mejor.

Maestros milenarios y modernos lo han dicho de forma frecuente: vinimos al mundo para aprender a ser felices.

Lo anterior, es vital alcanzarlo en nuestras empresas y buscar posicionarlas como las escuelas de felicidad, tomando en cuenta que los colombianos dedican, en promedio, 2.496 horas al año a su trabajo. Potenciar este espacio como un lugar de aprendizaje para la vida puede determinar el mayor aporte de responsabilidad social de nuestras compañías.

El maestro Martin Seligman nos habla de la felicidad en las organizaciones como el “bienestar subjetivo percibido” asociado a los niveles de satisfacción que tenemos en la vida. De allí, entonces, que las personas felices vivan 15% más, presenten 30% más salud física y psicológica –reduciendo los índices de ausentismo laboral por enfermedades-, y que tengan mejores relaciones, incluidos los vínculos establecidos en la empresa –ofreciendo mayor estabilidad emocional-.

Por otro lado, estudios realizados por Delivering Hapiness evidencian que las compañías que implementan una cultura de felicidad presentan un 44% más de retención de empleados, incrementan la innovación en 300%, aumentan las ventas en un 37% y la productividad se alza 31%, entre otros beneficios adicionales.

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