La clave de la felicidad está en el presente y no en el pasado, aunque nuestra mente difícilmente logre estar en el ahora.

Mientras permanezcamos en la mente, hay ausencia de presente. Y la mente tiene dos opciones: irse al pasado o irse al futuro. Si va hacia el pasado, encuentra las experiencias agradables o desagradables a las que ya no se puede regresar porque no existen más. Sin embargo, la huella emocional que nos deja el pasado es la que muchas veces impide vivir el presente, pues este se aborda con el fin de evitar repetir una experiencia desagradable o procurando repetir una experiencia agradable.

De otro lado, cuando ponemos nuestra mente en el futuro, nos enfocamos en lo que podría ser, en cómo podrían mejorarse las cosas o en cómo queremos que sea nuestra realidad.

En cualquiera de los casos, esta mirada puede ser creativa y generadora de nuevas posibilidades; pero cuando se avanza descuidadamente y sin reconocer los recursos que nuestra historia nos ha entregado para avanzar, es probable que nos precipitemos hacia el futuro de manera ansiosa y corriendo el riesgo de vivir experiencias desafortunadas por falta de usar en consciencia el hilo conductor del para qué estamos en la vida.

Es más, podemos repetir a lo largo de la vida varias historias que creíamos del pasado, pues las hemos atravesado sin hacer el aprendizaje.

Hay una frase popular que dice que ¨quien no conoce su historia tiende a repetirla¨, y desde lo psicológico yo diría que lo mismo sucede en la vida personal. La vida es tan sabía que nos da más situaciones en las cuales hacer el aprendizaje si aún no hemos aprendido la lección. Por eso es importante sanar nuestro pasado.

Muchos dirán: “Pero si mi pasado fue doloroso, ¿para qué volver a él?”. Justo para no tenerlo que repetir, por que mientras no estemos en reconciliación con nuestro pasado, difícilmente podremos ser feliz en el presente.

Entonces, ¿cómo sanar el pasado?

Te compartiré tres pasos que te permitirán reconciliarte con el pasado:

1.Aceptación

Tiene que ver con la comprensión de que ya el pasado sucedió, que ya no se puede cambiar y que de nada sirve dar vueltas imaginando cómo pudo haber sido.

La aceptación de que el pasado sucedió como algo necesario para nuestro aprendizaje es el primer paso para soltar el pasado.

2.Aprendizaje
El aprendizaje tiene que ver con la comprensión de lo sucedido y de como éste nos deja lecciones necesarias para modificar y resignificar el presente. Reconocer que en todo lo que vivimos hay una inagotable fuente de aprendizaje que cualifica nuestro camino de madurez es nuestra elección y una posibilidad de hacer nuestro presente mucho más gratificante.

3.Perdón
Significa que ya podemos mirar nuestros recuerdos con comprensión y amor. Quiere decir que nuestro pasado se ha integrado a nuestra vida y hemos dejado de ser víctimas y de culpar a otros; significa que nos hemos hecho responsables y hemos rescatado los aprendizajes que hoy nos permiten sentirnos más completos.

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