Tomar la decisión de emprender implica superar muchos temores y atreverse a superar paradigmas que pueden ser inhibidores del desarrollo exitoso del emprendimiento.

Aunque hablar y pensar en positivo impulsan los emprendimientos, estas acciones no son suficientes cuando detrás de tu pensamiento positivo hay paradigmas arraigados y temores que se ocultan.

Atreverse a revisar aquellos paradigmas que pueden frenar el impulso o desarrollo del emprendimiento es vital, puesto que la comprensión de estos y la generación de alternativas para enfrentarlos generan niveles más amplios y potenciadores para el emprendedor y su creación.

A continuación, presentaré algunos de los mitos más comunes que enfrentan los emprendedores

1.La meta principal del emprendimiento es generar un salario fijo.

Ese es uno de los grandes temores en los emprendimientos, pero la seguridad que ofrece el salario fijo se puede constituir en el bloqueador de tu proyecto.

¿Cómo enfrentarlo? Realiza un análisis muy aterrizado del plan de negocio, incluyendo tu estudio de mercado; revisa tu ingreso mínimo requerido para para tu punto de equilibrio y bienestar personal.

Ser un emprendedor es llevar un estilo de vida con disposición a aprender y a tomar riesgos de salir de la zona de confort, con la firme comprensión de que la vida en sí misma es una aventura y de que ni siquiera un salario fijo te puede dar la seguridad final que necesitas. Así que si tu emprendimiento nace de una convicción profunda, esto puede llegar a proporcionarte seguridades más amplias y basadas en ti mismo, cosa que no sucede con el salario fijo.

Recuerda que quien huye de la inversión, también huye de la ganancia. Y como dijo John D. Rockefeller: “Que no sea que, por temor a renunciar a lo bueno, te pierdas de perseguir algo grandioso”.

2.Un emprendimiento no permite tener tiempo para el descanso ni para la vida personal.

Muchos emprendedores inician su proyecto con tanto entusiasmo, que temen sacar un minuto para su vida personal o sus hobbies.

Es más, muchas veces abandonan a sus familias y amigos con la excusa de “tengo que cuidar el negocio”, o por exceso de dedicación. Esto los hace perder lucidez y el foco real del propósito mayor.

La falta de descanso o la falta de administración del tiempo personal y laboral puede ser determinante en el disfrute y  el mantenimiento a largo plazo del emprendimiento.

Si bien como emprendedor tu eres el administrador total de tu tiempo, es importante que lo hagas como cualquier gerente responsable en la consciencia de balancear fuerzas y mantener alta la vitalidad para tus horas de mayor productividad.

3.Temor al qué dirán o a defraudar a los otros.

Un emprendimiento que nace de tu verdadero potencial, no requiere tanto de la admiración de los otros como sí de tu seguridad personal y de tu convencimiento del producto que ofreces.

Tu seguridad propia será la seguridad que le puedes ofrecer a tus clientes y el temor al fracaso o al qué dirán solo son excusas que nos inventamos para no brillar como verdaderamente lo puedes hacer.

Entiende que cada paso que das con la fuerza que te viene de tu profunda inspiración, es un paso que traerá nuevas lecciones. Habrá equivocaciones que pueden traer aprendizajes; sin embargo, mantener tu impulso en alto será lo que finalmente revele la grandeza de tu emprendimiento.

“Emprender es un reto personal que tiene que ver contigo y con los tuyos. No desistas”

Edwin Amaya.

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